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MICAELITA
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Aurora es una de las canciones a la bandera más cantada, a pesar de no haber sido escrita con esa intención.
"...azul un ala del color del cielo/ azul un ala del color del mar..."
"Alta en el cielo un águila guerrera..." Y el resto ya es historia conocida. Pero quién no recuerda haber cantado en el colegio "a su lunala del color del cielo/ a su lunala del color del mar", a la vez que se preguntaba "¿qué será una lunala?" Un error de comprensión que probablemente se deba a que su versión original no fue en castellano.
La letra de esta canción, que compara la Bandera con el águila, dice, en realidad, "azul un ala del color cielo/ azul un ala del color del mar"; y hablaba, evidentemente, de los colores del símbolo creado por Manuel Belgrano.
Aurora es, tal vez, la más conocida y entonada de las canciones dedicadas a la Bandera. Sin embargo pocos son los que saben el verdadero origen de estos versos.
En 1908, el Gobierno nacional encargó una ópera dedicada a exaltar los valores patrios de una joven y pujante nación. La responsabilidad de crear la partitura recayó sobre el músico ítalo-argentino Héctor Panizza, quien basó el argumento sobre un libreto creado en colaboración por Héctor Cipriano Quesada y Luigi Illica. Este último, creador de los libretos de óperas tales como Tosca, La Bohème y Andrea Chenier, entre otras.
De este encargo nació "Aurora", una ópera de estilo italiano, estrenada el 5 de septiembre de 1908, el mismo año en que se inauguró el actual edificio del Teatro Colón. Como era costumbre en aquellos años, el libreto de la "ópera nacional" estaba íntegramente escrito en italiano.
Los hechos transcurren durante las guerras de la Independencia y narra la historia de un patriota de nombre Mariano que se enamora de Aurora, la hija de un jefe del ejército realista. Siguiendo una tradición de larga data en el mundo operístico, la pieza tomó el nombre de su protagonista femenino.
La noche del estreno el público quedó tan bien impresionado con "La canción a la Bandera" que obligó al tenor Amadeo Bassi a repetir el aria, un hecho pocas veces repetido en los noventa años de vida del Primer Coliseo.
"Aurora" se convirtió en la más popular de las óperas argentinas. Sin embargo el hecho de que estuviera en italiano, inhibía la posibilidad de que "La canción a la Bandera" fuera conocida por un público masivo. Así fue que en 1945 Josué Quesada se encargó de transcribir al castellano lo que su padre había hecho en la lengua de Dante. Junto con Angel Petitta, tradujeron el libreto y dejaron inmortalizados los versos que todos conocemos.
Esta versión remozada de la ópera se estrenó en la función oficial del 9 de Julio de 1945, con la presencia de todas las autoridades nacionales, encabezadas por el presidente general Edelmiro J. Farrell y el coronel Juan Domingo Perón. Tal y como sucedió en el estreno de la versión italiana, el público ovacionó el aria dedicada al pabellón nacional.
Fue en ese mismo año que, por decreto del poder ejecutivo, fue incluida dentro del conjunto de canciones patrias. Y a partir de ese momento "La canción a la Bandera", o simplemente, "Aurora" es entonada en actos escolares, al izar y arriar la enseña patria, y se convirtió en el símbolo de uno de nuestros símbolos nacionales.
Argumento
La ópera, en tres actos, es de ambiente argentino.
La ópera, en tres actos, es de ambiente argentino.
El primero se desarrolla en el aula donde ha sido instalada la biblioteca, en la iglesia y convento de la Compañía de Jesús, en Córdoba, se encuentran los novicios Mariano y Raymundo, quienes encuentran un pedazo de papel en que se lee: Jóvenes: ¡Salud a la aurora que surge en el cielo de la Patria! La lucha por la Independencia principia hoy, 25 de mayo; hoy comienza la Patria" y otro mensaje que dice: ¿Córdoba únicamente ha de ver agitarse contra la patria el estandarte de la reacción? ¡No, Córdoba no ha de ser vil! ¡Muerte a Linares y a Ignacio de la Puente! Jóvenes: vuestro convento domina la plaza. Linares ha escondido allí armas y municiones. Abrid esta noche el convento al pueblo y entregadle las armas, o todo se habrá perdido". Ante la perplejidad de todos Mariano reacciona y los gana para la causa patriótica. Ante el inesperado pronunciamiento, los jefes realistas deciden convertir la iglesia en fortaleza. Mariano se encuentra ante un dilema terrible: al enamorarse de Aurora, hija del jefe realista don Ignacio, no se atreve a ceder a su amor por no traicionar la causa que se propone defender. Al final del acto, la llegada de los patriotas interrumpe sus vacilaciones, al mismo tiempo que las campanas del convento anuncian un nuevo día.
En el segundo acto, la escena se traslada a la residencia de don Ignacio de la Puente. Una comisión de patriotas, al frente de la cual se hallan don Lucas, Mariano y Raymundo, penetra en el palacio para exigir la rendición de las tropas realistas. El jefe español se niega rotundamente; ante la insistencia de los delegados, les expresa que dará su respuesta definitiva al despuntar la aurora. Mientras que don Ignacio toma las medidas necesarias de precaución, Mariano, en traje de seminarista, entra sigilosamente a la residencia y explica a Aurora sus ideales de libertad, a los que deberán sacrificarse hasta los anhelos más queridos del corazón.
El tercer acto transcurre en una estancia cordobesa. Al anochecer, don Ignacio se entera del fusilamiento de Linares. La gravedad de la situación lo decide a dejar a su hija en un convento hasta que haya pasado la tormenta de la revolución. Momentos después, se lleva ante el jefe español a un prisionero. Aurora lo reconoce enseguida: es Mariano. No puede evitar una exclamación de asombro, que hace comprender a su padre que existe entre ambos una relación sentimental. Lo condena a muerte por espía y traidor. Una feliz constelación les hace posible la fuga. Los amantes aprovechan la circunstancia pero los centinelas los sorprenden y una bala infortunada hiere a la joven. La desgraciada muchacha, postrada en el suelo, ve alborear el día. Al elevarse radiante el sol de la libertad de América, exclama: "Mirad, es la aurora. Dios la escribe en el cielo con el sol y en la tierra con su sangre" y expira en brazos de su amante.
Traducción
La traducción efectuada al texto original italiano resultó sumamente creativa, consignando términos que no existen en castellano, errores de interpretación, así com referencias a elementos desconocidos en la Argentina. La referencias a un "aguila guerrera" se entiende entre las referencias clasisistas a la mitología greco-latina, donde se compara un águila de color azul y blanco a la bandera nacional.
El escritor Juan Sasturain escribe sobre los neologismos: "En el original italiano, no hay “aurora irradial” (no existe en castellano) sino “aureola irradiale”, es decir: la aureola de rayos del amanecer que, como la que ilumina la cabeza de los santos, ilumina al águila(...) se traduce el verso “il rostro d’or punta de freccia appare” como “punta de flecha el áureo rostro imita”, cuando “rostro” es “pico” en italiano: es decir que el pico del águila, iluminado, parece una punta de flecha, el extremo metálico del asta. (...) el verso “Y forma estela al purpurado cuello” [...] por “porpora il teso collo e forma stello”, que quiere decir (...) que enrojecen (los rayos del sol) el tenso, alargado cuello (del águila) y forman el tallo (“stelo”, no es “estela”), el asta de la bandera. "
La ópera "Aurora" fue compuesta en 1908, y estrenada en el Teatro Colón el 5 de septiembre del mismo año.
La música es de Héctor Panizza y la letra de H.C. Quesada y L. Illica
AURORA
Letra de H.C. Quesada y L. Illica
Música de Héctor Panizza
Alta en el cielo, un águila guerrera
audaz se eleva en vuelo triunfal;
azul un ala del color del cielo,
azul un ala del color del mar.
Así en la alta aurora irradial,
punta de flecha el áureo rostro imita,
y forma estela al purpurado cuello.
El ala es paño, el águila es bandera.
Es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios.
La música es de Héctor Panizza y la letra de H.C. Quesada y L. Illica
AURORA
Letra de H.C. Quesada y L. Illica
Música de Héctor Panizza
Alta en el cielo, un águila guerrera
audaz se eleva en vuelo triunfal;
azul un ala del color del cielo,
azul un ala del color del mar.
Así en la alta aurora irradial,
punta de flecha el áureo rostro imita,
y forma estela al purpurado cuello.
El ala es paño, el águila es bandera.
Es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios.

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